MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO

¿ Que es el M.F.C. ?
El MFC es un lugar donde encontramos una experiencia de fraternidad: sabemos que somos hermanos y nos tratamos como tales, con cariño, con paciencia, con admiración por las cualidades del otro. Aquí hallamos también una experiencia de Dios, que se manifiesta entre nosotros, llenándonos de su Espíritu, congregándonos en Cristo. Y al ser experiencia de Dios y de la Iglesia es un lugar de conversión, pues en el MFC sentimos el deseo y la fuerza para convertirnos.
En el MFC descubrimos y vivimos los valores personales, conyugales y familiares en su dimensión humano-cristiana, aprendemos a servir no solo a nuestra familia sino a toda la comunidad, por esto el Movimiento Familiar Cristiano es instrumento de Pastoral Familiar.
En nuestro Movimiento queremos ayudar a cada persona, a la pareja y a cada familia a que descubran lo que en su vida personal, en su matrimonio y en su hogar los humaniza y los convierte en mejores personas, en discípulos más fieles de Nuestro Señor Jesús. Queremos ayudar a cada uno a descubrir lo que para él es valioso. Muchas veces estamos tan acostumbrados a las bendiciones que el Señor nos ha otorgado, que las damos por sentadas y no nos detenemos a apreciarlas, agradecerlas y mucho menos merecerlas.
Y, ¿cómo vamos a lograr ese avance, esa maduración? Será mediante el trabajo y la constancia.
Vivimos cuatro niveles, cada uno de ellos dura un año. En el Primer nivel estudiamos y reflexionamos acerca de temas relacionados con la vida conyugal; en el segundo nivel con temas relacionados con la integración de la pareja con la familia; en el tercero, con temas que nos hacen convivir con la comunidad; y en el cuarto, es ya la integración de la familia en la pastoral de la Parroquia.
Trabajamos en equipos de 5 ó 6 matrimonios, coordinados por una pareja. Nos reunimos cada 15 días, rotando nuestra cita en casa de cada una de las parejas del equipo, dándonos la oportunidad de abrir nuestro hogar y nuestro corazón con sencillez y buena voluntad. Anteriormente a la reunión cada pareja hemos estudiado y reflexionado de manera personal un tema determinado, apoyándonos en la palabra de Dios y en Documentos de la Iglesia, luego compartimos el estudio y hacemos un diálogo conyugal, llegando a un díalogo con la familia, y como nuestra familia no está aislada sino en una comunidad, también llegamos a un diálogo con la comunidad en la que vivimos. Una vez en la reunión se nos da la oportunidad de compartir nuestras experiencias con otras parejas.
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